18 COMIDAS. Relatos íntimos en torno a la mesa gallega.

Comparto por aquí un artículo que en su día escribí para la fantástica revista compostelana Pinchaediscos cuando todavía funcionaban solo de forma digital y ahora van ya por su cuarta entrega en papel.

Si repito artículo aquí es porque desde entonces, sus distintos componentes han ido cobrando mayor significado para mí: Galicia, la vida en torno a una mesa, comunicación, encuentros, desencuentros, búsquedas… E incluso he ido encontrándome a alguno de sus protagonistas por el camino: en la radio con la magnífica Esperanza Pedreño y también en la radio y en las tablas con Mario Zorrilla, refrescando el recuerdo que despertó en mí esta película y ahora con mayor alcance.

Espero lograr transmitir un poco del buen sabor que me dejaron estas:

18 COMIDAS. Relatos íntimos en torno a la mesa gallega.

Santiago de Compostela, gastronomía y vidas comunes. Este trinomio bastó para que la película “18 comidas” me sedujera de inmediato. Lo que no suponía es que me encontraría con una pequeña joya. Esperaba una pequeña tapa de pulpo y me encontré frente a todo un banquete galaico que, repartido en 18 comidas entre desayunos, almuerzos y cenas, ejerce de crisol para poner de manifiesto lo que todos necesitamos y buscamos: querer y sentirnos queridos en todas sus formas, con lo que conlleva de drama y de comicidad, como la vida misma.

Pero su director, el lucense Jorge Coira, no se conformó con un film realizado a base de historias cruzadas. 18 comidas es una auténtica inmersión en el pulso de la ciudad compostelana, rodada mayoritariamente en gallego (también en inglés y hasta en macedonio, por uno de sus personajes) y donde esta ciudad mágica se exhibe como un personaje más. Y aunque esto pudiera parecer un obstáculo, creo que ha sido lo que le ha dotado de un regusto exquisito que ha encandilado a crítica y público de todas partes, independientemente de culturas, países y lenguas dispares, porque la mesa y los sentimientos, la necesidad de cubrir nuestras apetencias, la búsqueda de algo que nos ayude a acercarnos a la idea que tengamos de ser felices, es algo común a todos nosotros, seamos de donde seamos.

Estas 18 comidas, se desarrollan durante un único día de ficción y repartidas en 6 historias que amanecen en un soleado Santiago de Compostela, la ciudad que será complice también de los siguientes almuerzos y cenas, testigo de la pareja de amigos que mantienen un diálogo de camaradería alcohólica, desayunando a base de copazos y gambas; la llegada a la ciudad de un hombre que viene a ver a su hermano y la comida que organiza este para confesarle que es gay y que vive con su novio (Víctor Clavijo, Sergio Peris-Mencheta y Juan Carlos Vellido, logran verdaderos picos de humor y drama); el hombre que prepara con ilusión unas románticas comidas esperando a una misteriosa Laura; otra mujer joven que no se siente amada como ella desearía por parte de su pareja -mayor que ella y con pavor al compromiso- y que lo encuentra en la frescura y entrega de alguien menor que ella; el callejero macedonio que se busca la vida y algo de calor humano por las callejuelas compostelanas; la mujer atrapada entre la tradición que le obliga a trabajar en su restaurante familiar y sus ganas de cantar en una orquesta; el músico callejero que recibe, después de mucho tiempo, la llamada de su gran amor: una mujer casada y con un hijo que aparentemente lo tiene todo para ser feliz y no lo es…
Salpicando este entramado de viandas, chanzas, lloros, cantos, sonrisas y mucha conversación, aparecen de cuando en cuando escenas de dos ancianos desayunando, comiendo y cenando de forma muy sencilla y con el silencio cómplice y comprensivo de quien lleva toda una vida juntos. Pequeños retazos de bálsamo y ternura.

 

 

Una de las piezas clave para que todo este engranaje funcione con tanta fuerza es la improvisación; si bien sí existían ciertas pautas del origen y la casuística vital del presente de cada personaje y su objetivo, a partir de ahí su relación con los demás se desarrolla a base de improvisaciones con cuatro cámaras rodando simultáneamente cada situación.

 


Así me lo confirmó Esperanza Pedreño, antes del pasado verano, en nuestro programa Efecto Escena, aprovechando que nos hablaba del montaje teatral de Angélica Liddell que protagonizaba y se representaba entonces en el Teatro Galileo de Madrid y que – paradojas del destino – tiene por título “Mi relación con la comida”.
Pedreño desarrolla en el rodaje una de las historias más intensas y llenas de verdad junto a Luis Tosar del que, asegura, fue “muy generoso” al darle la réplica durante toda la secuencia, al ser ella quien llevaba el peso de los diálogos improvisados; esas miradas, silencios y risas nerviosas que se producen entre ellos son impagables, repitiendo veracidad con Mario Zorrilla (¿existe alguna voz mejor?), que encarna el papel de un marido comprensivo y cariñoso aun desde el desconcierto. Quien se encuentre en Madrid, puede disfrutarle en La Pensión de las Pulgas, donde protagoniza junto a Carmen Mayordomo, Xabier Murúa y Josi Cortés “Los Buitres”, que recomiendo encarecidamente.

A Luis Tosar no le habrá costado meterse en el papel de músico callejero (compagina su faceta de actor, con su banda Di Elas), tocando un tema tan pegadizo como cenizo, que pone la banda sonora perfecta a tan agridulce comedia.
El propio trabajo de postproducción y montaje tuvo que ser casi una obra de ingeniería, tras nueve únicos días de rodaje pero que dejaron horas y horas de trabajo bruto de improvisación de los veinticuatro actores del largometraje.

Estrenada en 2010, fue un gran (e inesperado) éxito en taquilla, acumulando premios y menciones y a día de hoy sigue estando presente en festivales nacionales e internacionales y ciclos culturales donde se establecen coloquios con el público. No me canso de verla y con cada pase resurgen las ganas y la morriña de impregnarme de ese ambiente compostelano de buena gente, retranca, gastronomía, música y cultura. Tal vez me desquite alguna vez y de forma definitiva de esas saudades… 
Gracias, Coira, necesitamos más cine como este. Aquí dejo un regalito en forma de itinerario (y algo más) con los escenarios que aparecen retratados en 18 comidas… (se puede ver en este enlace).

Imagen de portada y enlace: Filmaffinity, Galicia cinema routes.