Choco de Kisko García (Córdoba)

Más  allá del salmorejo…

Los dos años que por trabajo, anduve viajando semanalmente por casi todo el territorio español, si bien no me proporcionaron ninguna satisfacción ni evolución laboral alguna, sí me sirvieron al menos para dar rienda suelta a mi pasión por la buena mesa y aprovechar cada viaje para seleccionar (cuando me lo podía permitir, ya que el correspondiente pago de la factura salía de mi bolsillo) aquellos lugares que tenía pendientes en mi particular agenda gastronómica o repetir los que ya conocía y quedaban demasiado lejos para ir ex profeso.

Algunos sitios se quedan grabados de forma especial, y este es el caso de mi visita a Córdoba, al Restaurante Choco, y por eso quiero compartirlo…

Solo había estado en Córdoba una vez, también por trabajo y a 42º a la sombra en un viaje de julio de 2010. En esa ocasión, y dado mi conocido gusto por el calor, opté por dejar el turismo para otro momento y no complicarme,  yendo a tiro hecho (y en taxi, por Dios, no se podía andar por la calle ni a las 22:00 de la noche!) a El Churrasco, donde no faltaron las clásicas berenjenas con salmorejo y buena carne de Los Pedroches.

Ya en Noviembre de ese mismo año, tuve que volver a Córdoba, pero me apetecía salir del círculo de los reconocidos y conocidos restaurantes del casco antiguo y me acordé entonces de las raíces cordobesas del gran Juan Pozuelo y ahí empezó todo: me instó, sin dudarlo, a que fuera a conocer a su amigo Kisko García, de El Choco, que estaba haciendo cosas muy interesantes. Creo que ya por entonces, había obtenido el galardón al mejor cocinero revelación andaluz.

Pues bien, allá que me encaminé, una lluviosa noche de miércoles de noviembre dispuesta a disfrutar de una estupenda cena, aunque las expectativas fueron superadas con creces.
El Choco, está situado a las afueras del circuito turístico de Córdoba, en el barrio de la Fuensanta, y es una extensión de la taberna de barrio que los padres de Kisko han regentado toda la vida, y al que él quiso darle un empujón más con este enorme proyecto donde trabaja toda la familia, prácticamente.

Por aquellas fechas, y un día entre semana por la noche, me encontré con todo el restaurante para mí, lo que se convirtió en un lujo al poder charlar tranquilamente al inicio de la cena con Kisko y su hermano Juan Carlos García, a cargo de la sala y el sumiller de la misma. Simpáticos, cercanos y sencillos me estuvieron hablando de su proyecto, y los detalles de las delicias que, en formato menú degustación (de, creo recordar, 12 platos) iban a ir trayéndome. Opté por el menú degustación con maridaje y fue un absoluto acierto, aunque con la avidez del momento, se me olvidó fotografiar los vinos! No obstante, pedí la carta, ya que quería conocer todos los platos que ofrecían en ella. Sin más, doy paso al reportaje fotográfico del fantástico menú degustación.

 

La Sala.

Su original carta. Recibió el Premio Sánchez Cotán, que concede la Real Academia Española de Gastronomía, por “el impecable diseño” de la carta de su restaurante.

Cesta del pan con distintos tipos y calentitos.

Auténtico vicio este aceite cordobés para ir abriendo boca…

Torta crujiente de maíz con trufa (al que tuvieron el detalle, para mí, claro, de suprimir el queso parmesano rallado…qué le voy a hacer…)
Ostra Guillardeau con emulsión de su agua y limón marroquí… El mar en la boca!
Verduras de temporada al punto con trufa…

 

La Mazamorra líquida, una de las estrellas de la casa: muy refrescante, antecesor del salmorejo antes de la aparición del tomate en la Península, tal y como me ilustró Kisko.

 

¡Mi debilidad! Steak Tartar con arbequina y encurtidos.

 

Perol cordobés de arroz ibérico con panceta de la casa. ¡Sabrosuraaa!
” Las Natillas de Mamá “: Espectacular helado de galleta sobre caramelo roto de canela: una textura increible.
Finalizando con un Blue Mountain
Olvidé fotografiar un espectacular atún de almadraba, y algún pre postre, pero permanece en mi memoria gustativa…
Talento, humildad, personalidad, esfuerzo y mucho cariño, y ante todo buena gente. No me extraña que la recompensa llegara a finales del año pasado en forma de Estrella Michelín. ¡Felicidades por ser como sois!
Y así me fui de Choco, con una sonrisa en la cara, la sensación de haber vivido una experiencia inolvidable y andando al hotel para bajar el tremendo festín .
La Epicureísta
 
Restaurante Choco
C/ Compositor Serrano Lucena, 14
14010 – Córdoba

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